Llevaba una semana difícil y necesitaba desconcertar un poco, mi amigo Adrián está terminando de montar su estudio y me invito a ver como le estaba quedando.
Pisar un estudio sin coger la cámara es algo muy difícil para mí así que saque la cámara y le dije ponte esas pieles que vamos a disparar un poco.
No fue más de una hora lo que estuvimos, lo suficiente para quitarme el gusanillo y ver que no se me olvidó disparar.






Claro que a mi también me apetecía posar, no soy tan bien modelo pero me lo he pasado genial.




Volveremos al estudio