Guantes, calzado, arcén y nuevas obligaciones: lo que realmente cambia para los motoristas y una pregunta que deberíamos hacernos antes de arrancar.
Hay algo curioso en montar en moto.
Con el tiempo acabamos desarrollando nuestros propios rituales.
Miramos las ruedas.
Comprobamos que llevamos la documentación.
Cerramos la chaqueta.
Nos ponemos los guantes.
Bajamos la visera.
Arrancamos.
Y antes de meter primera sabemos que, durante los próximos kilómetros, somos nosotros contra todo lo que pueda aparecer en la carretera.
Pero a partir del próximo 1 de octubre de 2026, algunas cosas cambiarán.
El Reglamento General de Circulación incorpora nuevas obligaciones para quienes utilizamos motocicletas y ciclomotores.
Algunas afectan directamente al equipamiento que llevamos puesto. Otras modifican la forma en la que podremos circular en determinadas circunstancias.
Y hay algo que me parece especialmente interesante:
muchas de estas cosas ya las hacemos la mayoría de los motoristas por sentido común.
Entonces, la pregunta es inevitable:
¿Estamos ante una evolución lógica de la seguridad del motorista o estamos convirtiendo en obligación algo que debería formar parte de nuestra responsabilidad individual?
Quizá la respuesta no sea tan sencilla.
Lo primero: ¿qué cambia realmente el 1 de octubre?
El Real Decreto 518/2026, publicado en el BOE el 26 de junio, modifica el Reglamento General de Circulación y entra en vigor el 1 de octubre de 2026. La reforma incorpora varias medidas dirigidas a reforzar la protección de los usuarios vulnerables de la vía.
Para nosotros, los motoristas, hay varios cambios especialmente importantes.
Guantes de protección
Los conductores y pasajeros de motocicletas y ciclomotores deberán utilizar guantes de protección cuando circulen por vías interurbanas.
Pero aquí aparece un detalle que conviene explicar bien.
La norma contempla que el Ministerio del Interior pueda establecer mediante una orden las especificaciones técnicas que deberán cumplir esos guantes.
Esa orden todavía es la pieza que falta.
La propia DGT establece que la obligación de utilizar guantes con las nuevas especificaciones técnicas será efectiva cuando entre en vigor esa orden ministerial. Mientras tanto, se utilizarán guantes de protección con las características de los que se vienen utilizando actualmente.
Por tanto, no deberíamos caer en titulares del tipo:
“A partir del 1 de octubre necesitas exactamente este tipo de guante homologado”.
No es eso lo que dice actualmente la norma.
Y creo que es importante contarlo así.
Porque informar también significa explicar lo que todavía no sabemos.
El calzado cerrado sí queda claro
Aquí hay menos margen para la interpretación.
La nueva regulación establece que conductores y pasajeros deberán utilizar calzado cerrado que cubra todo el pie cuando circulen por cualquier tipo de vía. La DGT señala además que incumplir estas obligaciones constituye una infracción grave, con una sanción económica de 200 euros.
Eso significa que la típica imagen veraniega de alguien subido a una moto con chanclas deja de ser compatible con la normativa.
Y aquí, sinceramente, creo que pocos motoristas discutiríamos el principio de protección.
Una moto puede caerse a prácticamente cualquier velocidad.
Y cuando ocurre, los pies y los tobillos están entre las zonas que reciben directamente el impacto o el contacto con el asfalto.
Pero volvemos a encontrarnos con una cuestión interesante:
¿Es necesario obligar por ley a un motorista adulto a ponerse un calzado que le cubra todo el pie para protegerlo de sí mismo?
Podemos pensar una cosa u otra.
Y precisamente por eso creo que merece la pena hablar de ello.
La novedad que muchos motoristas esperábamos: el arcén
Hay otro cambio que puede afectar bastante a nuestra forma de circular.
La nueva regulación permite que las motocicletas puedan circular por el arcén derecho cuando exista congestión del tráfico, siempre que el tramo esté previamente señalizado y sin superar los 30 km/h.
Esto puede resultar especialmente interesante en determinadas retenciones.
Pero atención:
no significa que a partir del 1 de octubre podamos utilizar alegremente el arcén cuando encontremos tráfico.
La norma exige que exista congestión y que el tramo esté señalizado.
Por tanto, no deberíamos interpretar la modificación como una especie de “carril libre para motos”.
Es una posibilidad regulada y condicionada.
Y aquí tengo una duda que seguramente muchos compartiremos:
¿Estamos preparados para utilizar correctamente esa nueva posibilidad?
Porque una cosa es permitir a una moto avanzar por un espacio separado del tráfico y otra muy distinta hacerlo con seguridad.
Un arcén puede tener suciedad.
Puede tener gravilla.
Puede estar deteriorado.
Puede haber vehículos averiados.
Puede aparecer un peatón.
Puede incorporarse otro vehículo.
Y, sobre todo, puede haber otros motoristas que interpreten la norma de una manera diferente.
La norma puede cambiar.
La física no.
El casco también cambia… pero no todo de golpe
Hay otra modificación que merece atención.
Los cascos de protección utilizados por los usuarios de ciclomotores tendrán que estar homologados, y no simplemente certificados.
Sin embargo, esta parte concreta de la reforma tendrá un período transitorio y será aplicable a partir del 1 de octubre de 2027. La propia DGT también señala que la obligación relativa al casco homologado para motocicletas entra en vigor en esa fecha.
Así que, una vez más:
1 de octubre de 2026 no significa que absolutamente todo cambie ese mismo día.
Conviene separar cada obligación y su fecha.
Y si trabajas en moto, hay otra novedad
Los conductores que desarrollen una actividad profesional utilizando motocicletas deberán llevar chaleco reflectante durante la circulación.
Hablamos fundamentalmente de profesionales como los repartidores.
Y tiene cierta lógica que el legislador preste una atención especial a quienes pasan muchas horas al día sobre una moto.
Pero volvemos a la misma cuestión:
¿Qué hacemos con el resto de los motoristas?
Porque la exposición al riesgo no desaparece porque nuestra ruta sea de ocio.
El problema existe: los motoristas seguimos siendo especialmente vulnerables
Y aquí es donde creo que debemos alejarnos de la discusión fácil de:
“La DGT quiere multarnos”.
La realidad es bastante más compleja.
La reforma parte precisamente de considerar a los motoristas como un colectivo especialmente vulnerable y busca reducir la gravedad de las consecuencias de los accidentes.
Y los datos sobre equipamiento de protección también son importantes.
El principio es bastante sencillo:
si una caída no puede evitarse, todo lo que pueda reducir sus consecuencias merece nuestra atención.
Por eso el equipamiento no debería verse simplemente como una obligación.
Puede marcar una diferencia real cuando las cosas salen mal.
Pero hay algo que me preocupa más que unas chanclas
Llevo años montando en moto.
He salido con frío.
Con calor.
Con lluvia.
Por carreteras perfectas y por otras que daban ganas de darse la vuelta.
He compartido kilómetros con motoristas que llevan un equipamiento impecable y con otros que todavía piensan que una camiseta, unas deportivas y un casco son suficientes.
Y creo que tenemos un problema que ninguna norma puede solucionar completamente.
Confundimos seguridad con equipamiento.
Ponernos unos buenos guantes no nos convierte automáticamente en buenos motoristas.
Llevar unas botas con protecciones tampoco.
Ni tener un casco de última generación.
La seguridad empieza mucho antes.
Empieza cuando miramos los neumáticos antes de salir.
Cuando comprobamos los frenos.
Cuando adaptamos la velocidad al estado de la carretera.
Cuando dejamos distancia.
Cuando sabemos frenar.
Cuando sabemos qué hacer si encontramos gravilla en una curva.
Cuando somos capaces de decir:
“Hoy no estoy para correr”.
Y también cuando tenemos la humildad suficiente para reconocer que todavía podemos aprender.
La seguridad del motorista no debería empezar cuando aparece una norma.
Debería empezar antes de arrancar.
Pero… ¿y qué pasa con la carretera?
Hay otra parte de esta conversación de la que hablamos mucho los motoristas cuando nos juntamos en una gasolinera, en un bar después de una ruta o en cualquiera de esos grupos de WhatsApp que nunca descansan.
La carretera.
Porque podemos hablar de casco, guantes, botas, chaquetas, airbags y de todo aquello que nosotros podemos hacer para protegernos.
Pero hay algo que no depende de nosotros:
el estado de la carretera por la que circulamos.
Y aquí creo que los motoristas tenemos derecho, al menos, a plantear una pregunta.
¿Quién protege al motorista de una carretera en mal estado?
Un buen equipamiento puede reducir las consecuencias de una caída.
Pero no evita que una rueda encuentre gravilla en mitad de una curva.
No evita un bache inesperado.
No elimina una junta de dilatación que puede descolocar una moto.
No hace desaparecer una mancha de gasóleo.
No corrige una carretera con el firme deteriorado.
Y tampoco impide que una señalización deficiente, una pintura especialmente deslizante o una mala conservación del entorno pueda convertirse en un factor de riesgo.
Y esto no significa que cada accidente provocado por una deficiencia de la vía sea responsabilidad de la Administración.
La realidad de un accidente suele ser mucho más compleja.
También nosotros tenemos que adaptar nuestra conducción a las condiciones que encontramos.
Pero existe una diferencia importante:
el motorista puede decidir cómo conducir; no puede decidir cómo está la carretera.
La responsabilidad también debería estar en ambos lados
Cuando se habla de seguridad vial tendemos a poner el foco inmediatamente en el conductor.
Y tiene sentido.
La velocidad, la distancia de seguridad, las distracciones, el mantenimiento de la moto o el equipamiento son factores sobre los que tenemos capacidad de decisión.
Pero la seguridad vial tiene más actores.
También están quienes diseñan las carreteras.
Quienes las construyen.
Quienes las conservan.
Quienes señalizan.
Quienes reparan.
Y quienes tienen la responsabilidad de mantenerlas en unas condiciones adecuadas para que podamos utilizarlas.
Por eso quizá la conversación debería ser un poco más amplia.
No se trata de elegir entre motorista y carretera.
Se trata de hablar de seguridad desde los dos lados.
Nosotros tenemos que hacer nuestra parte.
Pero también deberíamos poder exigir que la infraestructura haga la suya.
¿Cuántas caídas empiezan realmente en el asfalto?
Esta es una pregunta que me gustaría lanzar a quienes estáis leyendo esto.
Porque probablemente todos conocemos alguna historia.
Una curva que siempre tiene gravilla.
Un tramo lleno de baches.
Una carretera que después de una obra quedó peor que antes.
Una zona donde cada vez que llueve aparece barro.
Una junta que atraviesa todo el carril.
Una tapa de alcantarilla que parece colocada expresamente para buscar la rueda de una moto.
O ese clásico:
“Ten cuidado en esa curva porque hay una mancha de gasóleo”.
Y entonces aparece una contradicción difícil de ignorar.
Al motorista se le puede exigir que utilice equipamiento de protección.
Y me parece razonable.
Pero quizá la misma sociedad que exige que el motorista esté protegido debería preguntarse también:
¿Estamos protegiendo suficientemente al motorista desde el propio diseño y mantenimiento de nuestras carreteras?
No tengo una respuesta sencilla.
Pero sí creo que es una conversación que merece la pena tener.
Y aquí quiero hacer una propuesta
En lugar de quedarnos solamente con las quejas habituales de:
“Las carreteras están fatal”.
¿Por qué no empezamos a documentarlo?
La próxima vez que encuentres un punto especialmente peligroso durante una ruta, haz una fotografía, siempre que puedas hacerlo sin ponerte en peligro.
Anota dónde está.
Qué problema presenta.
En qué condiciones lo encontraste.
Y, si puedes, qué consecuencias puede tener para un motorista.
Porque una fotografía de un bache puede ser simplemente una queja.
Pero cien fotografías de cien puntos peligrosos, perfectamente localizados y documentados, empiezan a convertirse en algo diferente.
En información.
Y quizá incluso en una herramienta para reclamar mejoras.
Si encuentras una carretera peligrosa, comunícalo
Aquí hay algo que como motoristas deberíamos tener muy presente.
Encontrar un peligro y contárselo a otros compañeros está bien. Comunicarlo al organismo responsable puede ser todavía más útil.
Porque subir una fotografía a un grupo de WhatsApp puede evitar que otro motorista se encuentre por sorpresa con un bache, una zona de gravilla o una mancha de aceite.
Pero comunicar oficialmente esa incidencia puede contribuir a que alguien actúe sobre ella.
Y no todas las incidencias se comunican de la misma manera.
Si existe peligro inmediato: 112
Si nos encontramos con una situación que supone un peligro inmediato para los usuarios de la vía por ejemplo, un obstáculo importante en la calzada, un accidente, un derrame que pueda provocar una caída o cualquier situación que requiera una intervención urgente lo prioritario no es hacer una fotografía.
Es avisar.
En España podemos llamar al 112 en caso de accidente o urgencia.
La primera norma es sencilla:
No te pongas tú en peligro para avisar de un peligro.
Si detener la moto supone un riesgo, continúa hasta un lugar seguro y realiza la comunicación desde allí.
Para información sobre tráfico y carreteras: 011
La Dirección General de Tráfico dispone del teléfono 011, destinado a información sobre carreteras y tráfico.
También podemos consultar el mapa oficial de incidencias de la DGT, que se actualiza con información procedente, entre otras fuentes, de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil y de los Centros de Gestión de Tráfico.
Es importante entender que el 011 es fundamentalmente un canal de información de tráfico, por lo que para una deficiencia permanente de conservación puede ser necesario dirigirse directamente al titular de la carretera.
Y aquí llegamos a una cuestión fundamental.
¿Quién es el responsable de esa carretera?
No todas las carreteras dependen de la DGT.
Una carretera puede pertenecer a la red estatal, a una comunidad autónoma, a una diputación o a un ayuntamiento.
Por eso, si queremos que nuestra comunicación llegue realmente a quien tiene competencia sobre la conservación de la vía, primero debemos identificar al titular.
Por ejemplo, en la Comunidad de Madrid existe el Centro de Coordinación e Información de Carreteras (CECOIN).
Para información sobre el estado de las carreteras de la Comunidad de Madrid se pueden utilizar actualmente estos canales oficiales:
CECOIN – Comunidad de Madrid
91 580 29 92
638 211 775
La Comunidad de Madrid publica estos datos como canales de información sobre el estado de sus carreteras.
También existe el 012 de la Comunidad de Madrid, que ofrece atención al ciudadano y canales para consultas, sugerencias y quejas.
Y esto es importante para quienes salimos de ruta desde Madrid:
una vez que abandonamos la Comunidad de Madrid, tendremos que identificar qué administración es titular de la carretera en la que hemos encontrado la incidencia.
¿Qué deberíamos comunicar?
Si queremos que una incidencia sea realmente útil para quien tenga que solucionarla, cuanto más concreta sea la información, mejor.
Podemos utilizar algo tan sencillo como esto:
Carretera: M-XXX
Punto kilométrico: XX
Fecha: 24/09/2026
Hora aproximada:11:30
Problema: gravilla ocupando parte del carril
Riesgo: especialmente peligroso para motocicletas
Sentido de circulación: Madrid / Guadalajara
Fotografías: sí
Coordenadas GPS: si las tenemos
No hace falta escribir una novela.
Información concreta, localización precisa y fotografías.
Eso convierte una queja en una comunicación mucho más útil.
Y aquí quiero hacer algo desde este blog
Si este artículo funciona y empezáis a enviarme incidencias, me gustaría recopilar esas aportaciones.
Carretera.
Punto kilométrico.
Problema.
Fecha.
Fotografía.
Organismo al que se comunicó.
Y, si posteriormente se soluciona, también podremos dejar constancia de ello.
Porque entonces ya no estaríamos simplemente diciendo:
“Esta carretera está hecha polvo”.
Estaríamos diciendo:
“Los motoristas detectamos este problema, lo comunicamos y finalmente fue solucionado”.
Y eso sí me parece una conversación interesante.
La seguridad también consiste en avisar al que viene detrás.
La seguridad empieza en dos lugares
Después de todo lo que hemos hablado, quizá la conclusión sea mucho más sencilla de lo que parece.
La seguridad del motorista empieza en dos lugares.
En nosotros.
Y en la carretera.
Nos corresponde revisar nuestra moto.
Llevar el equipamiento adecuado.
Conducir con responsabilidad.
Adaptar la velocidad.
Mantener la atención.
Y saber cuándo debemos levantar el puño y dejar de correr.
Pero también necesitamos carreteras que estén a la altura.
Firme en buenas condiciones.
Señalización adecuada.
Mantenimiento.
Limpieza.
Diseño pensado también para quienes circulamos sobre dos ruedas.
Y sistemas de protección que tengan en cuenta que un motorista no está protegido por una carrocería.
Porque quizá no se trata de decidir quién tiene la culpa.
Quizá se trata de conseguir algo mucho más sencillo:
que haya menos accidentes y que, cuando ocurran, sus consecuencias sean menores.
Porque la moto no perdona los errores
Una de las cosas que más me gustan de montar en moto es precisamente una de las que más respeto me producen.
La moto nos obliga a estar presentes.
No podemos distraernos demasiado.
No podemos olvidar que estamos sobre dos ruedas.
No podemos confiar en una carrocería que nos proteja.
Cuando algo ocurre, entre nosotros y el asfalto puede haber unos pocos milímetros de material.
Por eso creo que todo lo que pueda reducir las consecuencias de un accidente merece ser estudiado.
Pero también creo que la seguridad del motorista no puede reducirse a una lista de cosas que tenemos que llevar puestas.
La seguridad empieza en la cabeza.
Después viene el casco.
Después los guantes.
Las botas.
La chaqueta.
Los pantalones.
El airbag.
La moto.
Los neumáticos.
Los frenos.
Y todo lo demás.
Pero el primer elemento de seguridad seguimos siendo nosotros.
Ahora quiero hacer algo contigo
Aquí es donde me gustaría que este artículo no terminara al cerrar esta página.
Quiero convertirlo en una conversación entre motoristas.
Por eso te propongo algo.
Quiero conocer las carreteras que vosotros consideráis peligrosas
No porque tengan muchas curvas.
No porque sean estrechas.
No porque sean difíciles.
Sino porque tienen algún elemento que pueda suponer un riesgo añadido para una motocicleta.
Puede ser:
- un bache;
- gravilla;
- firme deteriorado;
- pintura deslizante;
- una junta peligrosa;
- gasóleo o aceite;
- mala señalización;
- vegetación que invade la carretera;
- un guardarraíl;
- una zona con problemas recurrentes después de la lluvia;
- o cualquier otra circunstancia que consideréis relevante.
Decidme dónde está, qué problema habéis encontrado y, si podéis, acompañadlo de una fotografía.
Quizá entre todos podamos crear algo más útil que una simple lista de quejas.
Un mapa de puntos conflictivos para motoristas.
Un mapa construido por quienes realmente recorremos esas carreteras.
Porque una cosa es decir:
“Esta carretera está mal”.
Y otra muy diferente es poder decir:
“En este punto concreto, en esta fecha, encontramos este problema y tenemos fotografías que lo demuestran”.
Eso ya es información.
Y la información puede servir para mucho más que para quejarnos.
Ahora te toca a ti
A partir del 1 de octubre de 2026 las reglas cambian.
Y seguramente durante las próximas semanas hablaremos mucho de multas, guantes, botas, arcenes y homologaciones.
Pero me interesa mucho más vuestra opinión como motoristas.
¿Qué te parece la nueva normativa?
¿Crees que obligar a utilizar guantes y calzado cerrado ayudará realmente a reducir las consecuencias de los accidentes?
¿Te parece una medida lógica?
¿Crees que algunas cuestiones deberían quedar en manos de la responsabilidad individual?
¿Utilizas siempre equipamiento completo aunque vayas a hacer solamente cinco kilómetros?
Y, sobre todo:
¿Qué carretera o qué punto concreto te parece especialmente peligroso para una moto?
Cuéntamelo en los comentarios.
Si tienes una fotografía, mejor todavía.
Y si has comunicado ya esa incidencia a la administración responsable, cuéntanos también qué ocurrió después.
Quizá la próxima vez que hablemos de seguridad del motorista no lo hagamos solamente desde el casco, los guantes o las botas. Quizá podamos empezar a hablar también del asfalto.
Porque al final, después de cada ruta, hay una única cosa que todos queremos:
Volver a casa.
Fuentes y enlaces de interés
Boletín Oficial del Estado – Real Decreto 518/2026
Modificación del Reglamento General de Circulación en materia de protección a usuarios vulnerables.
Dirección General de Tráfico – Información e incidencias de tráfico
Consulta del estado de las carreteras y de las incidencias registradas.
Teléfono 011 – Información de carreteras
Canal telefónico de información sobre tráfico y carreteras.
Comunidad de Madrid – CECOIN
Información sobre el estado de las carreteras de la Comunidad de Madrid: 91 580 29 92 / 638 211 775 – cecoin.carreteras@madrid.org.
Emergencias – 112
Para accidentes, peligro inmediato o situaciones que requieran intervención urgente.
Información revisada el 24 de septiembre de 2026. Algunas de las medidas contempladas en la reforma tienen periodos transitorios o requieren desarrollo normativo posterior.
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